Hay ocasiones en las que, el que baila… simplemente no quiere hacerlo.
No se le hincha la gana.
Otros nomás nunca bailamos o lo hacemos sólo cuando nadie nos ve.
Hay noches que uno solo quiere ir a un bar a chelear y ESCUCHAR buenos tracks PESADOTES, PACHECOTES, RIFFADOTES.
El URKO SS ó URKO SOUND SYSTEM tiene sets bailables para fiestas, claro…
Pero les recomiendo que vayan a SENTIR al URKO SS una noche de “set no bailable”: ¡drone-stoner-drill&bass-hardcore-punk-heavy-ambient-riffarama-ROCK&ROAAAR! APTO PARA LOS QUE NUNCA BAILAN (ni lo piensan hacer).
Algo como lo que pasará este 3 de diciembre en el Drakma.
Ojo: Humans NOT Welcome!!!
Gracias a las chicas que han enviado fotos para este blog que poco a poco serán posteadas. Digo, así ustedes explotan su lado exhibicionista, nosotros nuestro lado voyerista, es sexo seguro y aparte el blog tiene un plus muy chingón. Ja.

Ya viene la STONER EXPLOSION #06. Les dejo el flyer con todos los datos. URKO SS ameniza la noche entre banda y banda.

“Además de ser un factor de alto riesgo para la hipertensión arterial, el ruido genera fatiga crónica, cardiopatías, alteraciones de los sistemas hormonales y vegetativos junto a perturbaciones del sueño y de la química sanguínea, amén de la referida hipoacusia. Todo en un mismo paquete. Tengamos presente que cuando las señales sonoras tienen un volumen muy fuerte arriban hasta el hipotálamo, haciendo que se activen nuestros sistemas de alerta y defensa. En otras palabras, los ruidos agudos nos hacen secretar adrenalina1 –súmanse glucosa y lípidos en el torrente sanguíneo– para llevarnos a un estrés fisiológico apto para garantizar la supervivencia. Se nos obliga a vivir con la tensión propia de sabernos amenazados por un enemigo invisible que no podemos controlar.”
- SAMUEL MÁYNEZ CHAMPION (Proceso 1829) 
Acorde con la Organización Mundial de la Salud, a partir de los 65 decibelios los ruidos tienen efectos nocivos para los seres vivos dependiendo, naturalmente, del tiempo de exposición y de la distancia a la que se los perciba, aunque está comprobado que es igual de dañino estar sometido a un ruido muy intenso por pocos segundos que a sonoridades no tan altas durante largos periodos.
… los ruidos de mayor intensidad no han estado nunca sujetos a control, es decir, siempre que nos topamos con su inmunidad significa que están respaldados por un centro de poder. Ciertamente el nexo entre ruido y poder no se ha quebrantado jamás; se transfirió de Dios a la Iglesia, de ésta a la industria y en nuestros tiempos al imperio de las comunicaciones y a la aviación comercial. Intocable por principio la milicia. (Si las bombas o los cañones se hubieran concebido silenciosos nunca habrían servido para ganar en la guerra.)
- SAMUEL MÁYNEZ CHAMPION (Proceso 1829)

En España, que es la nación más ruidosa de Europa, destacan los casos de Valencia y Barcelona, donde sus ayuntamientos a duras penas se dan abasto para cumplir con sus ordenanzas sobre la contaminación acústica. En la primera, en lo que va del año, se han impuesto 591 multas que han variado de 600 a 6 mil euros para personas físicas y 216 para entes morales que han oscilado entre 20 y 35 mil €. (Transitar con un auto estéreo cuyo volumen sobrepase los 70 dB, por ejemplo, es causal de una multa de 4750 €.) En la segunda, las sancio- nes son más severas por recomendación de la ACCCA (Associación Catalana Contra la Contaminación Acústica) contemplando cárcel para los agresores del medio ambiente en el plano sonoro y multas onerosísimas que, inclusive, pueden aplicarse aún cuando los acusados pudieran eximirse. Para muestra enterémonos del vecino de Banyoles que hubo de desembolsar 5271 € por los ladridos que fue incapaz de enmudecerle a su perro… ¿Tenemos idea de lo que podría recaudarse en territorio nacional nada más con las fiestas de nuestros congéneres, los comercios que encallan sus bocinas en la acera y los “antros”?
- SAMUEL MÁYNEZ CHAMPION (Proceso 1829)

Como segundo escenario se plantea la opción de imbuirse del arte sonoro contemporáneo por sus insospechados atractivos. Subiéndole amorosamente al volumen podremos nulificar el ruido exterior que nos enferma. Al fin y al cabo el aforismo que dice “mis sonidos son música, los de mi vecino son ruidos” nos concede libertades sin confín. Quedarnos sordos oyendo lo que nos gusta justifica las agresiones a terceros, cuartos y quintos.
- SAMUEL MÁYNEZ CHAMPION (Proceso 1829)

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