Sí sí, de todo corazón y sin importar qué religión los tenga atrapados. Abracen, coman rico, compartan, sean hippies, perdonen si quieren y pueden, háganle saber a las personas que quieren… que los quieren.
Si no quieres, no festejes la navidad, hazle como yo: festeja que las personas festejan. Que se abrazan, que hacen lo posible por estar juntos. Aunque esto claro, NUNCA SEA COMO LAS NAVIDADES DE LAS PELÍCULAS donde todo es relajado, sonrisas, nieve, no hay platos sucios, ni conductores ebrios. De hecho, que pinche estrés hay en navidad: todos quieren pasar primero, te empujan, te exigen y les estorbas.
A veces creo que la “NAVIDAD” es el relax o el bajón ya de cuando AL FIN te sientas a cenar después de una semana previa de pinche desmadre: no encuentras el bacalao, no hay romeritos como te gustan, hay que buscar los pinches regalos de los intercambios, las comidas de trabajo que se enciman con las de los amigos, se descompuso el carro, hay que hacer un trámite burocrático de último momento cuando ya todos están de vacaciones, el primo perdió el vuelo entonces hay que ir por él al aeropuerto a la hora pico y perder 3 horas de vida y tiempo.
Pero es navidad. La gente se abraza, cena, aunque sea pollo rostizado, aunque sea sopa instantánea, aunque haya sido un mal año para muchos. Aunque, una de la personas con las que festejabas, ya no esté.
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